¿CABEZA DE BOIADA O REPRODUCTOR?

Dr. Fernando Baldomar S.

El mal uso del término Genética trae consigo una peligrosa forma de comercializar que puede provocar serios daños al desarrollo de la ganadería, toda vez que, a título de animales de genética, se comercian animales que deberían ser destinados sólo a faena, ya que no tienen ningún atributo para contribuir al progreso genético de un rebaño.

Todo proceso de mejoramiento genético se inicia con un trabajo muy serio e imparcial de auditoría; éste trabajo es llevado a cabo por todas las asociaciones de ganado puro en todo el mundo y no sólo se desarrolla a bovinos, sino que existe prácticamente para todas las especies. Es por ello, que las asociaciones a nivel mundial, son reconocidas como los verdaderos representantes del mejoramiento genético, ya que bajo su responsabilidad está la transmisión de cualidades genéticas que contribuyan al mejoramiento de las diferentes razas que están a su cargo, certificando única y exclusivamente a animales poseedores de un registro genealógico demostrable y cumpliendo ciertos requisitos que habiliten oficialmente a un animal para diseminar su buena genética.

Dentro de ese proceso y siempre bajo la premisa de certificar la genética, todas las asociaciones de criadores desarrollan pruebas zootécnicas y evaluaciones genéticas, las cuales también son auditadas imparcialmente, es por ello solo son creíbles. Las pruebas y evaluaciones no oficiales o que no tengan el respaldo de la entidad competente o sean reconocidas por la misma, ya sean pruebas teóricas o simples evaluaciones comparativas, se convierten en informaciones muy peligrosas, ya q la imparcialidad e idoneidad de los datos suele estar sesgada por un mero interés comercial.

Es por todo esto, que la verdadera genética certificada sólo debería ser buscada en matrices y reproductores puros y registrados, que posean evaluaciones genéticas oficiales y reconocidas por la Asociación correspondiente. Es muy lamentable la banalización y mal uso de la palabra genética que muchas veces se usa como un gancho comercial y no pasa de ser un simple engaño que pone en riesgo a los planteles de ganaderos, que por desconocimiento o mala orientación usan estos animales, generando pérdidas y dolores constantes de cabeza.

¿Por qué el uso de animales sin registro no es productivo?

En la pecuaria moderna, cuando se instala en una hacienda un sistema productivo para producción de terneros, dos palabras son fundamentales para el éxito: Media de Producción y Precocidad.

¿Qué quiere decir esto?

La media de producción es la obtención de terneros que poseen características similares, con un mismo patrón de carcasa, desarrollo, peso y calidad.
La precocidad es el atributo de los animales que consiguen desarrollarse de manera rápida, de esta manera, un animal tardío (aquel que no es precoz) tarda más tiempo en acabarse, lo cual repercute necesariamente en la economía del productor, si el ganadero logra alcanzar precocidad en su rebaño, logra acabar y faenar a sus animales en menos tiempo.

Pero ¿Por qué los animales sin registro no consiguen obtener el promedio de producción y la precocidad?

Un animal sin registro no posee una genética comprobada y probada. El animal sin registro es como disparar en la oscuridad.

 

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